El coste de criar serpientes simplemente por lástima puede ser muy alto.

El coste de criar serpientes simplemente por lástima puede ser muy alto.

Esta es una historia muy instructiva que refleja el lado amargo de la naturaleza humana.
Una gallina amable y generosa, acostumbrada a ayudar a los demás sin que se lo pidieran, encontró una vez una pequeña serpiente herida en la hierba. Estaba a punto de morir, sola y temblando. Todos esperaban que la gallina la rematara con su pico.
Pero hizo lo contrario.
La recogió con cuidado.
La llevó a su nido.
La puso con sus polluelos.
La escondió entre sus alas para que no se desperdiciara calor.
Y la alimentó, incluso cuando escaseaba la comida.
Los demás animales le advirtieron:
“¡Recuerda, es una serpiente!”.
Pero ella respondió:
“Si la crío con amor, aprenderá a amar”.
Y ese fue su mayor error.
Porque puedes darle a alguien calor y consuelo… pero no puedes cambiar su naturaleza, especialmente cuando esa naturaleza no tiene la esencia de la gratitud.
La serpiente creció.
Poderosa, afilada y venenosa. Sus dientes se endurecieron, su mirada se volvió fría e insensible. Ya no necesitaba protección ni ayuda.
Un día, cuando la gallina se acercó, confiando en ella como siempre, como lo había hecho cientos de veces antes, la serpiente la mordió.
Rápidamente.
Sin previo aviso.
Sin remordimiento alguno.
La gallina moribunda susurró:
“¿Por qué? ¿Hiciste esto después de haberlo hecho todo por ti?”.
La serpiente respondió:
“Porque sigo siendo una serpiente”.
Esta es una verdad que a muchos nos cuesta aceptar.
A veces ayudamos porque tenemos buen corazón. Porque no soportamos ver sufrir a alguien. Compartimos hasta nuestro último centavo. Defendemos a la persona que todo el mundo critica. Le abrimos las puertas de nuestro hogar y de nuestro corazón.
Y a veces, a cambio, recibimos ingratitud.
Cuando alguien está en apuros, llora, da las gracias y promete que nunca lo olvidará. Pero en cuanto se recupera, lo olvida todo. Y a veces, no solo olvidan, sino que te lastiman.
Aun así, hay justicia en la vida.
Quienes traicionan a quienes los ayudaron, al final, se quedan solos. Cuando alguien hiere a quien lo crió, muestra su verdadera cara. Tarde o temprano, todos lo reconocen y se apartan.
La lección es simple:
Sé amable, pero también sabio.
No abras tu nido a cualquiera.
No todas las criaturas heridas son inofensivas.
No todos los que piden ayuda merecen tener acceso a su corazón.
Es hermoso sentir lástima y compasión, pero el precio de criar serpientes por mera lástima puede ser muy alto.

Leave a Reply

NZ's Corner