Había un zorro en un bosque nevado de Noruega. Una noche de invierno, mientras la nieve caía y el viento silbaba y barría las montañas nevadas, el zorro sintió que la vida se le escapaba. Pensó que moriría congelado. Necesitaba algo caliente para sobrevivir a ese frío.
Miró sus pies; las bolas de nieve los envolvían. Se dijo a sí mismo: “En cuanto amanezca, haré una manta con la corteza de los árboles. Con esta manta me cubriré y sobreviviré”.
Se tranquilizó y se durmió. Al amanecer, salió el sol y sus rayos comenzaron a brillar sobre la nieve. El zorro vio que ya no hacía tanto frío. Pensó que ya no necesitaba hacer una manta, así que se sentó cómodamente y no hizo nada.
Al anochecer, el frío se intensificó aún más. El zorro comenzó a temblar de nuevo. Pensó otra vez: “Sin duda haré una manta mañana por la mañana”. Entonces se durmió. Al amanecer, sucedió lo mismo: salió el sol y olvidó su promesa.
Esto se prolongó durante varios días. Cada noche temblaba de frío y cada mañana olvidaba su promesa por el calor. Finalmente, una noche el frío se volvió tan intenso que no pudo soportarlo. A la mañana siguiente, encontraron a la zorra congelada en la nieve.
Moraleja:
Cuando planees hacer algo, hazlo de inmediato; de lo contrario, podrías perder la oportunidad. No dejes para mañana el trabajo de hoy.
Referencia:
Esta historia es un famoso cuento popular noruego.
