En una aldea exuberante vivía un campesino trabajador. Tenía un burro fuerte pero testarudo.
Cada vez que el campesino le ponía una carga pesada en la espalda, el burro se quedaba quieto. No se movía ni un paso, ni escuchaba a nadie.
A veces el campesino le explicaba, a veces lo regañaba, pero el burro no se movía de su sitio.
Un día, el campesino, exhausto, se sentó frente a él y le dijo en voz baja:
“¡Hermano burro! ¿Por qué no me haces caso?”
El burro respiró hondo y dijo:
“Porque me has puesto una carga que no puedo soportar. No le tengo miedo al trabajo, pero cargar con peso no es lo mío”.
El campesino preguntó sorprendido:
“Pero si estás hecho para cargar”.
El burro sonrió y dijo:
“Ustedes, los humanos, nacieron para usar su intelecto. Si no les importa mi fuerza, mi cansancio y mis limitaciones, ¿de qué les sirve su intelecto?”.
Al oír esto, el granjero guardó silencio.
Después de un rato, dijo:
“Si no trabajas, me veré obligado a venderte”.
El burro respondió con calma:
“Venderme no es problema. Aunque el nuevo dueño me cargue con más peso del que puedo soportar, haré lo mismo. El problema no es mi terquedad, sino la carga excesiva”.
El granjero escuchó atentamente al burro por primera vez.
Le quitó la mitad de la carga del lomo.
Luego le dio unas palmaditas suaves en el cuello y dijo:
“Vamos, amigo, veamos”.
El burro se levantó de inmediato.
Tomó la carga con calma y recorrió toda la distancia sin detenerse.
El granjero quedó asombrado.
Comprendió que no toda negativa es señal de pereza o terquedad. A veces, una persona o un animal simplemente quiere demostrar que hay un límite.
A partir de ese día, el granjero empezó a ser justo con todos sus animales.
Trabajaba según sus fuerzas, les daba tiempo para descansar y atendía sus necesidades.
A cambio, sus animales trabajaban con más entusiasmo que nunca.
El granjero sonrió y dijo:
«El amor y la justicia triunfan donde la dureza fracasa».
Lección:
Un buen líder es aquel que comprende las capacidades, las fortalezas y las circunstancias de los demás antes de asumir su trabajo. El trabajo realizado con justicia, compasión y moderación se lleva a cabo con alegría, mientras que las cargas excesivas agotan incluso a los mejores compañeros.
