Asesino

Asesino

El hombre que veía un asesinato cada noche… y la víctima siempre era él mismo.

La primera noche tuvo un sueño.

Una calle desierta…

Lluvia torrencial…

Y alguien lo perseguía.

Corrió…

Pero en la última curva de la calle apareció una sombra negra.

Un cuchillo brillante…

Y todo terminó.

Se despertó gritando.

Pensó que solo había sido una pesadilla.

Pero la noche siguiente…

La misma calle.

La misma lluvia.

El mismo asesino.

Solo había una diferencia.

Esta vez el asesino estaba un poco más cerca que antes.

Luego la tercera noche…

La cuarta…

La séptima…

En cada sueño, el asesino se acercaba un paso más.

Dormir se había convertido en un castigo.

Abandonó la ciudad.

Luego el campo.

Se instaló en las montañas.

Pero el sueño nunca olvidó su ubicación.

Meses después, una noche, el asesino estuvo tan cerca que vio su rostro por primera vez.

Se quedó petrificado.

El asesino… era él mismo.

Pero unos treinta años mayor.

Pelo blanco.

Ojos cansados.

Y un arrepentimiento tan grande en su rostro, como si hubiera perdido toda su vida.

El anciano arrojó el cuchillo.

Dijo en voz baja:

“No vine a matarte…”

“Vine a detener a la persona en la que te convertirás mañana.”

Al instante siguiente, el sueño se rompió.

Por la mañana, recibió un mensaje en su teléfono.

El mismo trabajo…

La misma riqueza…

La misma oportunidad…

Por la que solo tenía que arruinar la vida de una persona inocente.

Su dedo se detuvo en el botón “Aprobar”.

De repente, recordó lo último del sueño.

“A veces, alguien más no mata a una persona… Mata su propio futuro con una sola decisión.”

Colgó el teléfono…

Y por primera vez en meses, no tuvo ningún sueño.

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