En la antigua Grecia, vivía un músico llamado Orfeo, cuyas melodías conmovían corazones. Amaba inmensamente a su amada Eurídice, pero ella abandonó este mundo repentinamente a manos de la muerte.
Orfeo descendió al inframundo con su dolor para traerla de vuelta. Su música silenció las sombras, las bestias y los guardianes del Hades. Los dioses pusieron una condición:
“Eurídice te seguirá, pero no debes mirar atrás hasta que veas la luz en lo alto”.
Orfeo emprendió su viaje. Oscuridad, largos túneles, miedo a cada paso. Se oía la respiración de Eurídice, pero no la veían. Cuando la luz se acercó, se permitió dudar y miró hacia atrás en un momento de ansiedad.
Eurídice desapareció inmediatamente entre las sombras. La flauta de Orfeo cayó al suelo, y su música nunca recuperó ese brillo, pero la lección permaneció en su corazón.
Moraleja:
A veces la fe y la paciencia son la mayor fortaleza; Si retrocedes en un momento de duda, podrías perder incluso el destino más cercano.
Referencias:
Metamorfosis — Poesía clásica romana de Ovidio
Mitología griega (Dominio público)
