Un zorro le preguntó a un camello que estaba al otro lado del río: ¿Hasta dónde llega el agua?
El camello respondió: Hasta las rodillas.
El zorro saltó al agua y comenzó a ahogarse, a veces buceando y a veces sacando la cabeza. Con gran dificultad, se aferró a una roca en el río y lentamente llegó a la cima. En cuanto recuperó el aliento, le preguntó enojado al camello: ¿Por qué dijiste que el agua llegaba hasta las rodillas?
El camello respondió: Sí, el agua me llega hasta las rodillas.
Cuando consultas a alguien, suele responderte a la luz de sus experiencias. Es posible que lo que es beneficioso para él pueda resultar perjudicial para ti.
Lección:
Siempre se debe evitar la imitación ciega.
