El testimonio de un burro

El testimonio de un burro

El testimonio del mulá Nasreddin y el burro: una historia interesante y divertida
Un día, el vecino del mulá Nasreddin tuvo que ir a otro pueblo por negocios. Llegó a casa del mulá y le dijo: «¡Mulá! Tengo que ir a otro pueblo a buscar a mi esposa. ¿Me presta su burro por un día?».

El mulá Nasreddin quería mucho a su burro y no quería dárselo a nadie. Inmediatamente inventó una excusa y mintió: «¡Hermano! Te habría dado un burro, pero el mío no está aquí. Mi hijo se lo llevó al bosque a buscar leña esta mañana».

El vecino estaba a punto de irse desesperado cuando, de repente, oyó el rebuzno de un burro (dhencho dhencho) proveniente del establo detrás de la casa.

El vecino se detuvo, miró al mulá con enojo y le dijo: «¡Mulá! ¿Me estabas mintiendo? Tu burro está en casa. ¡Escucha lo que hace!».
A Mulla Nasreddin no le importó en absoluto. Miró a su vecino con enojo, se pasó la mano por la barba blanca y dijo con tono muy serio:
«¡Subhan Allah! Tú también eres un extraño. ¿No le crees a un hombre de cincuenta años con barba blanca (yo), y le crees a un burro? ¡Vete! ¡No le doy un burro a un sirviente que cree más en el testimonio de un burro que en el mío!».

El pobre vecino se quedó con cara de pocos amigos y Mulla entró en su casa sonriendo.

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