Intitulado🙂!

Intitulado🙂!

Un incidente instructivo e interesante
Se dice que en la antigüedad había un juez llamado Nuruddin. Era famoso por su inteligencia, justicia y sabiduría. Era insuperable en la protección de los derechos de los oprimidos y el castigo de los opresores.
Un día tuvo que resolver un caso muy difícil:
Dos vecinos vivían cerca. Uno era bondadoso y el otro, astuto y tramposo. El bondadoso vecino desconocía que su vecino era un impostor.
Un día, el astuto vecino se encontraba en serios problemas. No había nada para comer en su casa. Fue a pedirle ayuda a su bondadoso vecino, pero no encontró nada porque este había salido a trabajar desde la mañana.
Al salir, vio a su vecino regresar del trabajo. Lo detuvo y le dijo:
“Estoy en serios problemas. Préstame dos mil dirhams”. El bondadoso vecino dijo sin dudarlo:
“Mañana, si Dios quiere, venga a este lugar, a este dátil, yo me encargaré del dinero”.
Al día siguiente, el bondadoso vecino llegó, como había prometido, y le entregó dos mil dirhams. El desafortunado vecino prometió devolverlo en tres meses. El bondadoso vecino no aceptó ninguna condición ni prueba.
Tres meses después, el bondadoso vecino fue a recuperar el dinero, pero el grosero vecino se negó rotundamente. El bondadoso vecino se sorprendió y pensó:
“En una época donde el bien se devuelve con maldad y el mal con bien, el tribunal es la única vía para obtener justicia”.
El bondadoso vecino fue a ver al Qazi Nuruddin y le contó todo el incidente. El Qazi llamó al grosero vecino y le preguntó:
“¿Es cierta esa afirmación de que le prestaron dos mil dirhams?”.
El grosero vecino se negó rotundamente. El Qazi Nuruddin le dijo al buen vecino:
“Ven, trae un puñado de tierra del lugar donde prestaste”.
El buen vecino no regresó al cabo de un rato. El Qazi le preguntó al vecino grosero:
“¿Sabes por qué llega tarde?”.
El vecino grosero respondió sin pensar:
“Ese lugar está bastante lejos de aquí”.
El Qazi sonrió y dijo:
“Si nunca has pedido un préstamo allí, ¿cómo conocías ese lugar?”.
De igual manera, el Qazi le dio la razón al buen vecino y ordenó que el deudor permaneciera en prisión hasta que devolviera los dos mil dirhams.
Esta historia nos enseña que la honestidad, la confianza y la justicia siempre triunfan.
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