En un bosque, un león era rey.
Le confió la caza y el agua a un zorro,
porque era astuto e ingenioso.
Al principio, el zorro era honesto;
todos los animales bebían agua a tiempo,
y nadie dormía con hambre.
Pero poco a poco,
el zorro se apoderó de la fuente.
El animal que daba un regalo,
recibía más agua.
El zorro le informaba al león:
“¡Majestad! Todos los animales se benefician por igual”.
El león lo creía.
Un día, hacía mucho calor.
La fuente comenzó a secarse.
Los débiles animales estaban exhaustos de sed.
Un ciervo se armó de valor, fue donde el león y le dijo la verdad.
Cuando el león fue a ver la fuente,
la verdad salió a la luz.
El león derrocó al zorro
y declaró:
“La inteligencia sin honestidad es peligrosa”. La justicia se restableció en el bosque
y todos recibieron agua por igual.
Moraleja:
Quien traiciona la confianza,
no solo perjudica a los demás,
sino que, en última instancia, también perjudica al sistema.
