Esta es una historia real de los densos bosques de la isla indonesia de Sumatra.
Las cámaras ocultas del Departamento Forestal grabaron una escena que dejó a los espectadores sin palabras.
La escena era extremadamente dolorosa. Una orangutana estaba sentada en un árbol con su pequeña cría herida, aferrada a su pecho. Según los lugareños, la cría había sido atacada por un león. La madre acudió a salvarla, pero la cría se debilitaba rápidamente en sus brazos.
La miró una y otra vez. Esperó a que su cría reaccionara.
Pero… la cría había muerto.
Las imágenes de la cámara la mostraron sosteniendo a su cría muerta contra su pecho durante un largo rato. Luego la depositó suavemente en el suelo del bosque y rompió a llorar. Los investigadores dijeron que fue la escena más dolorosa de su vida.
Pero la historia no termina ahí.
Unas horas más tarde, otra cámara grabó algo que nadie esperaba.
La misma orangutana estaba trepando a los árboles, pero esta vez con un “cachorro de león” en brazos.
La gente quedó conmocionada. ¿Había robado al cachorro de león por venganza?
Cuando los guardabosques investigaron el bosque, encontraron un león adulto muerto a poca distancia. Probablemente era el mismo león que había matado al cachorro de orangután.
El clímax de la historia fue que la madre, afligida, no solo encontró y mató al asesino de su hijo, sino que también recuperó a su cachorro.
Algunos lo llaman venganza. Otros, justicia divina. Pero la verdad es que, sin importar el bosque del mundo, el resultado de involucrarse con una “madre” siempre es terrible.
