Supervivencia

Supervivencia

Durante la Segunda Guerra Mundial, los buques de guerra que regresaban presentaban la mayor cantidad de impactos de bala en las alas y la cola. El ejército decidió reforzar el blindaje en esas partes. Parece lógico, ¿verdad? Un matemático afirmó: «¡Completamente erróneo! El blindaje debe colocarse donde no haya impactos de bala».

Ese matemático era Abraham Wald. Y sus palabras cambiaron por completo nuestra forma de pensar.

Wald señaló algo que se había pasado por alto. Estos impactos solo se encontraban en los aviones que regresaban. Es decir, el avión podía volar incluso si recibía impactos en las alas y la cola. Pero los aviones que recibían impactos en los motores o la cabina nunca regresaban; por eso no había impactos de bala en esas partes. El verdadero punto débil radicaba en la falta de información.

Esto se conoce como «sesgo de supervivencia»: la tendencia a juzgar solo a quienes tienen éxito o sobreviven, e ignorar a quienes fracasan y desaparecen. Nuestros mayores errores suelen estar ocultos en los datos que no vemos.

Esta falacia está profundamente arraigada en nuestro pensamiento cotidiano. Decimos: «Fulano abandonó la universidad, así que su título no sirve para nada». Pero no vemos a los millones de personas que abandonaron la universidad y no llegaron a ninguna parte, porque sus historias no se publican. Solo leemos los titulares sobre los ganadores e interpretamos el silencio de los perdedores como «falta de pruebas».

Este mismo sesgo nos engaña en nuestra propia vida. Copiamos los hábitos de las personas exitosas —«Él se levantaba a las 4 de la mañana, así que yo también me levantaré»— olvidando que miles de personas que no tuvieron éxito probablemente también se levantaban a las 4 de la mañana. El verdadero secreto del éxito a menudo reside en lo que no se cuenta en la historia: la coincidencia, las circunstancias, la ayuda y las incontables personas que no habrían llegado tan lejos.

Una forma inteligente de reflexionar sobre esto es plantearse la pregunta que subyace a cada historia de éxito: «¿Dónde están las personas que lo intentaron y fracasaron? ¿Acaso puedo siquiera verlas?». La verdad más importante suele estar oculta donde los datos guardan silencio.


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