Tres príncipes

Tres príncipes

Hace mucho tiempo, un poderoso kan (rey) de Kazajistán presentía que su fin se acercaba. Tenía tres hijos y deseaba que el trono recayera en el más sabio. Los llamó y les dijo: «¡Hijos míos! Id a esta vasta llanura y traedme lo más preciado. Quien me traiga el regalo más valioso será mi sucesor».

El viaje de los príncipes
El príncipe mayor: fue a una ciudad lejana y trajo una daga incrustada de oro y diamantes. Creía que no había nada más valioso que el poder y la riqueza.

El príncipe guardián: fue a los mercaderes de seda y trajo las mejores telas y alfombras del mundo. Creía que el esplendor era señal de realeza.

El príncipe menor: montó a caballo y partió hacia aldeas lejanas. En el camino, se encontró con un anciano pastor sentado junto a una tienda (yurta). El príncipe le preguntó: «¡Padre! ¿Qué es lo más valioso del mundo?».
El anciano sonrió y dijo: «¡Hijo! Lo más valioso es aquello que no arde en el fuego ni se hunde en el agua, y que un ladrón no puede robar».

La hora de la decisión
Cuando los tres príncipes regresaron, los hermanos mayores presentaron sus valiosos regalos. El rey permaneció en silencio. Cuando llegó el turno del principito, se levantó con las manos vacías y le dijo a su padre:
«¡Padre! No he traído oro ni seda, sino la sabiduría y el conocimiento que aprendí de un anciano sabio. Él me enseñó que la verdadera riqueza de un rey no es su oro, sino su justicia y el conocimiento que nunca termina».

Mensaje de la historia (aspecto correctivo)
El rey se alegró mucho y nombró al principito su heredero. El propósito principal de esta historia es:
La superioridad del conocimiento: Las cosas materiales (oro, plata) son temporales, mientras que el conocimiento y el carácter son permanentes.

El verdadero poder: Un buen líder no es aquel que posee armas costosas, sino aquel que tiene la capacidad de comprender el dolor ajeno.

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