Un burro contra una banda de asesinos

Un burro contra una banda de asesinos

Es una noche oscura en una granja de la Georgia rural. De repente, un granjero se despierta con el balido de sus ovejas, presas del miedo y la ansiedad. Agarra su escopeta, corre al pasto y se queda allí inmóvil. En medio del campo está su burro, Jack. Tres coyotes muertos yacen esparcidos a su alrededor. Un cuarto cojea hacia los arbustos, arrastrando la pata trasera.

Las ovejas ni siquiera tienen un rasguño. Una a una, están a salvo. Jack, en cambio, come heno como si nada hubiera pasado.

El burro pastor: El protector definitivo del ganado
La mayoría de la gente piensa en los burros como personajes de dibujos animados tercos, perezosos e inútiles. Pero los granjeros, especialmente los de Estados Unidos y Canadá, conocen la verdad: un burro pastor es una de las mejores líneas de defensa para la protección del ganado. Mejor que un perro guardián, y a veces mejor que un humano.
Coyotes, perros callejeros e incluso lobos: los burros no les temen a ninguno. Su instinto territorial es tan fuerte que atacan a cualquier depredador sin pensarlo dos veces. ¿Y lo más sorprendente? Jamás retroceden. Un perro podría acobardarse, pero un burro se mantiene firme hasta la muerte.

Estilo de ataque implacable y efectivo
El estilo de ataque de un burro es extremadamente implacable y aplastante:
Uso de los dientes: Sujetan firmemente el cuello del depredador con sus dientes.
Golpe de pezuña: Golpean repetidamente el cráneo y las costillas del enemigo con sus pezuñas delanteras. La patada de un burro joven puede romper un hueso fácilmente.
Eliminación total: Si el depredador cae al suelo, el burro no se detiene; continúa aplastándolo y pisoteándolo hasta que deja de moverse por completo.

Este no es el inocente y testarudo Igor de los cuentos infantiles. Cuando su rebaño está amenazado, se convierte en una máquina de guerra letal.
Resultados asombrosos.
Investigaciones agrícolas demuestran que las granjas que utilizan burros guardianes reducen las pérdidas de ganado entre un 80 % y un 90 %. Un solo burro puede proteger con éxito un rebaño de más de cien ovejas o cabras. Cuando el rebaño duerme, ellos no duermen. Patrullan, escuchan los sonidos y, en cuanto se acerca el peligro, se abalanzan sobre él.

La historia de Jack no es un caso aislado:
En Texas: Un burro guardián acorraló a un puma y lo mantuvo contra una cerca hasta que llegó el granjero.

En Colorado: Un burro pisoteó a un oso negro que intentaba entrar en el corral de ovejas.

No reciben medallas ni aparecen en las noticias. Simplemente cumplen con su deber en silencio, todas las noches, todas las estaciones. Con discreción, tenacidad y una habilidad letal.

El efecto Jack
Un granjero de Georgia le atribuye a Jack el haber salvado su negocio. Antes de incorporar al burro, perdía entre 20 y 30 ovejas al año a causa de los depredadores locales. Desde que Jack se hizo cargo, las pérdidas han sido nulas. Durante tres años seguidos.

Hoy, Jack está en su campo, masticando hierba y espantando las moscas de sus orejas (como se puede ver en la foto adjunta). ¿Y el coyote del lugar? Da un largo rodeo alrededor de la granja. Lo recuerdan todo y están aterrorizados.

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