Un día, el rey salió de caza 🏹. Como de costumbre, le preguntó al nuevo ministro sobre el tiempo. 🌦️
El ministro, con aire de superioridad 😤, dijo:
«¡Majestad! El tiempo está muy agradable hoy, no hay riesgo de lluvia». ☀️😊
El rey quedó satisfecho y partió con su ejército. En el camino, se encontró con un alfarero. Este hizo una reverencia cortés y dijo:
«¿Dónde está el refugio? Creo que pronto empezará a llover; mejor pospongamos la cacería». 🌧️😕
El rey lo consideró un hombre común y lo reprendió. Enfurecido, incluso le arrojó dos zapatos y dijo:
«¡Confío más en mi ministro!». 😠👞
Pero no pasó mucho tiempo antes de que una densa nube cubriera el cielo. En cuanto la vio, comenzó a llover torrencialmente. El suelo del bosque se convirtió en lodazal, los soldados empezaron a resbalar y se les escapó todo el entusiasmo por la caza. 🌩️😅
El rey se empapó, se atascó en el lodazal y llegó al palacio con gran dificultad. Su humor ya era pésimo. ☔😤
En cuanto llegó al palacio, destituyó inmediatamente al ministro de su cargo y mandó llamar al alfarero a la corte para recompensarlo. 🎖️😄
El alfarero dijo humildemente:
«¡Majestad! Soy un hombre analfabeto, ¿qué sé yo del tiempo? Con solo ver a mi burro con las orejas gachas, usted sabe que está lloviendo». 🫏😄
Cuando el rey escuchó esto, inmediatamente emitió un nuevo decreto:
«¡A partir de hoy, este burro es nombrado Ministro de Meteorología!» 📜😂
Los historiadores escriben que la tradición de incluir burros en el gabinete probablemente comenzó ahí. 😁😆
