En un vasto desierto de Arabia, donde las dunas de arena brillaban como oro bajo el sol y los lejanos palmerales de dátiles daban esperanza a los viajeros, vivía un camello paciente.
Era uno de esos camellos que hablaban poco, caminaban mucho y solo sonreían ante las necedades ajenas para seguir su camino.
Un día, se dispuso a cruzar un río.
Este río fluía como una línea azul en medio del desierto, y era a la vez una bendición y una prueba para los viajeros.
El camello entró tranquilamente en el agua y comenzó a avanzar a grandes zancadas.
La rata aventurera
En ese mismo instante, una pequeña rata apareció corriendo de algún lugar.
Miró el río, luego sus cortas patas, luego al camello.
E inmediatamente tomó una decisión.
Sin pedir permiso, trepó por la pata del camello y llegó hasta su joroba.
El camello giró la cabeza y preguntó:
“Señor, ¿qué está pasando?”
La rata dijo con gran seguridad:
“Voy a cruzar el río”.
«¡Bien! ¿Con mi propia fuerza o con la mía?»
«En el viaje, no importan los medios, sino el destino.»
El camello sonrió para sí mismo y continuó su camino.
En medio del río
Después de un rato, llegaron a la mitad del río.
El agua le llegaba por encima de las rodillas al camello, pero para él no era gran cosa.
El ratón estaba sentado en su lugar, como el capitán de un barco real.
De repente, anunció con orgullo:
«¡Guau! ¡Mira cómo nado!»
El camello preguntó sorprendido:
«¿Nadas?»
«¡Claro que sí!»
«Pero estás sentado sobre mi lomo.»
El ratón alzó el hocico.
«Estás mirando desde abajo, así que no puedes entender la verdad.»
«¿Cuál es la verdad?»
«¡El agua me está mojando el pelo!»
El camello estiró el cuello para mirar.
En efecto, algunos pelos de la cola del ratón se estaban mojando con gotas de agua.
La filosofía de la rata
La rata estaba emocionada.
“¿Ves?”
“¿Qué?”
“Es que yo también estoy cruzando el río.”
El camello dijo:
“Pero tu carácter y el mío no son iguales.”
La rata respondió de inmediato:
“¿Por qué no?”
“Porque estoy caminando.”
“Y estoy observando.”
“¿Qué?”
“¡El éxito del viaje!”
El camello pensó que algunas criaturas no se explican por la razón, sino por la experiencia.
Aguas profundas
Tras recorrer cierta distancia, el río se hizo repentinamente más profundo.
El camello dio un largo paso y entró en una parte relativamente profunda.
El agua subió.
Esto aún no era un problema para el camello.
Pero el mundo de la rata cambió.
Un momento antes, quien se consideraba un gran marinero, resbaló al instante siguiente y cayó al agua.
El grito del gran capitán
La rata comenzó a agitar brazos y piernas.
“¡Sálvame!”
“¡Oh, sálvame!”
“¡Me ahogo!”
El camello preguntó con calma:
—¿Estabas nadando?
—¡Ahora, la filosofía después!
dijo la rata mientras se zambullía.
—¡Sálvate primero!
El camello rió, lo agarró por la boca y lo hizo sentarse de nuevo sobre su joroba.
La rata temblaba y todas sus filosofías se habían esfumado en el río.
El marcador estaba empatado.
Después de un rato, al llegar a la orilla, el camello preguntó:
—Ahora dime, ¿quién cruzaba el río?
La rata guardó silencio un momento.
Luego, con su natural disposición para responder, respondió:
—¡Los dos!
El camello rió.
—¿Cómo es eso?
La rata dijo:
—Tú te mojabas y yo me ahogaba.
—¿Y entonces?
—Cada uno estaba ocupado en lo suyo.
—¿Qué quieres decir?
—¡Eso significa que éramos socios!
El camello rió tanto que el agua empezó a salpicarle los pies.
Sabiduría en la orilla
Cuando llegaron a la orilla, el camello bajó suavemente al ratón al suelo.
Luego le dijo con cariño:
“Amigo, no hay nada de malo en viajar a hombros de otros”.
El ratón asintió.
“¿Pero?”
“Pero olvidar quién viaja es un gran mal”.
El ratón sonrió tímidamente.
“Es cierto”.
“Y recuerda”, dijo el camello,
“Quien se cree superior, a veces debe mostrar la profundidad del agua”.
Lección
Es fácil atribuirse la grandeza aprovechándose del trabajo ajeno, pero la verdad suele disipar todos los malentendidos.
La persona sabia es aquella que agradece la ayuda recibida y no la considera su propio éxito.
Y los narradores árabes solían decir:
“Una sola ola basta para una rata que se sube a la joroba de un camello y cree que es un barco”.
