Un padre rico tenía tres hijos. Antes de morir, los llamó a los tres y les dio a cada uno un manojo de leña con diez trozos atados. Les dijo: «Rompan todo este manojo y muéstrenmelo». Los tres lo intentaron con todas sus fuerzas, pero el manojo no se rompía. Entonces el padre abrió cada manojo y les dio un trozo de leña por separado, diciéndoles: «Ahora rómpanlos». Cada trozo se rompió fácilmente, sin ningún esfuerzo.
El padre dijo con voz débil: «Hijos, esta es la mayor lección de la vida. Mientras permanezcan juntos, apoyándose mutuamente, nada podrá separarlos. Pero si se separan y cada uno sigue su propio camino, hasta la más mínima dificultad del mundo los destruirá uno por uno». Tiempo después, el padre murió. Los tres hermanos recordaron este consejo, siempre se apoyaron mutuamente y el negocio familiar prosperó durante generaciones.
Moraleja: Hay una fuerza en la unidad y el amor mutuo que jamás se puede alcanzar en el aislamiento. La presencia de la familia y la hermandad fortalece a la persona en los momentos difíciles.
Referencia/Autor: Cuento tradicional universal (conocido en muchas culturas como “El manojo de leña”), autor desconocido.
