Un águila majestuosa había construido su nido en la cima de una alta montaña, en medio de un denso bosque. Allí protegía sus cuatro huevos.
Un día, un fuerte terremoto sacudió la región… la tierra comenzó a temblar… los árboles también… y, entre los temblores, un huevo se desprendió del nido y rodó montaña abajo hasta una granja de gallinas.
Las gallinas se sorprendieron al ver aquel enorme huevo. Finalmente, una gallina vieja y bondadosa dijo:
“Ahora es nuestra responsabilidad, lo protegeremos”.
La gallina mantuvo el huevo caliente escondiéndolo entre sus alas cada día. Al cabo de unos días, el huevo se rompió… y de él nació un hermoso águila.
Pero, por desgracia… el águila creció entre las gallinas y empezó a creerse una más.
Escarbaba la tierra y roía granos…
Caloaba como una gallina…
Y saltaba un poco, feliz, porque jamás había visto volar tan alto.
Pasó el tiempo…
Un día vio un ave magnífica en el cielo que volaba majestuosamente sobre las nubes.
Sin miedo, sin cansarse, flotaba en el viento como si el cielo le perteneciera.
El polluelo del águila preguntó sorprendido:
“¿Quién es este…? ¿Quién vuela tan alto?”
El polluelo que estaba a su lado respondió:
“Es el águila… ¡el rey de las aves!
Pero no pienses en eso… porque eres un polluelo, y los polluelos jamás pueden volar tan alto”.
Al oír esto, el águila se quedó en silencio.
Bajó la mirada…
enterró sus sueños…
Y luego siguió royendo granos en el suelo como un polluelo por el resto de su vida.
Nunca supo…
que sus alas también tenían el poder de rasgar el cielo.
💡 Lección:
La mayoría de las personas no reconocen su verdadero poder porque viven en un entorno inadecuado y entre personas de mentalidad limitada.
Si crees en las cosas negativas de los demás, también olvidarás tus propias capacidades. Recuerda…
También hay un águila escondida dentro de ti.
Solo cree en ti mismo, mantén tus sueños en grande y el cielo te estará esperando.
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