“Verdad de intenciones y ayuda de lo invisible”

“Verdad de intenciones y ayuda de lo invisible”

Se cuenta que en el mercado de Basora vivía un comerciante de telas llamado Abdullah, famoso por su honestidad. Un día, el mercado sufrió una grave hambruna y una recesión. La gente pasaba cada vez más necesidad. Abdullah tenía en su tienda seda valiosa que podía vender para obtener una buena ganancia. En ese momento, una anciana se acercó a su tienda, con el rostro lleno de hambre y preocupación. Le mostró un modesto trozo de tela y le dijo: “¡Hijo! Mis hijos tienen hambre en casa. Quédate con esta tela y dame suficiente dinero para comprarles comida”. Abdullah vio la tela; era muy humilde y vieja, sin valor en el mercado. Pero su corazón se conmovió. Pensó: “Si devuelvo a esta anciana con las manos vacías, ¿qué cara le mostraré a Alá el Día del Juicio?”. A cambio de la tela, le dio a la mujer una cantidad de ashrafis equivalente al precio de la seda más valiosa que tenía. La mujer comenzó a rezar entre lágrimas. Por la tarde, cuando Abdullah comenzó a ampliar su tienda, el jefe de una gran caravana se acercó. Sus ojos se posaron en la misma tela vieja y común que Abdullah tenía sobre el mostrador. El jefe se sorprendió y exclamó: “¿De dónde sacaste esta tela? Es de un tipo de hilo especial que ahora escasea, ¡y la he estado buscando durante años!”. El jefe le puso un precio tan alto a esa tela común que superaba el valor total de la tienda de Abdullah. A Abdullah se le llenaron los ojos de lágrimas al ver que Dios había recompensado su buena intención en este mundo.

Valiosa lección:
Cuando una persona hace negocios con la creación de Dios con sinceridad y con una intención pura, el Señor del universo le concede sustento y éxito de donde menos lo espera. La buena intención nunca se pierde.

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